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“El avance de las energías renovables ha sido nada menos que asombroso”, dijo el secretario ejecutivo del Programa para Medio Ambiente de Naciones Unidas.
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Por primera vez, la energía renovable está superando a los combustibles fósiles en inversiones en nuevas centrales eléctricas librándose de los reveses de la crisis financiera y de una impasse en las conversaciones sobre calentamiento global en Naciones Unidas.
La electricidad derivada del viento, el sol, las olas y la biomasa atrajo 187,000 millones de dólares el año pasado en comparación con 157,000 millones de dólares para el gas natural, el petróleo y el carbón, según cálculos de Bloomberg New Energy Finance que utiliza los datos más recientes. La aceleración de las instalaciones de energía solar y eólica hizo bajar los precios de los equipos, lo cual volvió a la energía limpia más competitiva con el carbón.
“El avance de las energías renovables ha sido nada menos que asombroso”, dijo el secretario ejecutivo del Programa para Medio Ambiente de Naciones Unidas, Achim Steiner, en una entrevista. “Hay una inversión récord en medio de una crisis económica y financiera”.
Estas conclusiones indican que el mundo se está volcando a consumir más energía renovable aun sin un acuerdo global respecto de la limitación de los gases de efecto invernadero.
Delegados de más de 190 países convergen en Durban, Sudáfrica, el 28 de noviembre para debatir nuevas medidas destinadas a limitar las emisiones que afectan el clima.
El auge de las energías renovables, impulsado por unos 66,000 millones de dólares en subsidios el año pasado, intensificó la competencia entre los fabricantes de turbinas eólicas y paneles solares, diezmando los márgenes de los productores más grandes encabezados por Vestas Wind Systemas A/S y First Solar Inc. El Índice WilderHill New Energy Index de acciones en energía renovable cayó 40 por ciento este año, una caída más abrupta que la de 14 por ciento en el Índice Mundial MSCI.
Punto muerto en ONU. El afán por reemplazar los combustibles fósiles, que tardan millones de años en formarse a partir de materia orgánica, contradice los esfuerzos fallidos en las conversaciones de la ONU por negociar un acuerdo destinado a limitar las emisiones de dióxido de carbono del carbón y el petróleo a las que se responsabiliza por el calentamiento global. Sin un acuerdo, los límites de contaminación existentes dentro del Protocolo de Kioto de 1997 expiran el año próximo.
El debate en la tercera ciudad más grande de Sudáfrica también abordará cómo establecer un fondo que canalice una porción no especificada de 100,000 millones de dólares anuales en ayuda climática prometida por los países ricos a los países en desarrollo para 2020. Figura, asimismo, en el orden del día controlar y verificar las reducciones de emisiones llevadas a cabo por todos los países, además de establecer un mecanismo para transferir tecnología para reducción de CO2 entre Estados. Los debates sobre estos temas podrían verse eclipsados por las discusiones sobre el futuro de Kioto.
“Es imposible patear para adelante una decisión relativa a un segundo período de compromiso respecto del Protocolo de Kioto”, dijo el director de Economía Ambiental de la Universidad de Harvard Robert Stavins en una entrevista. “Esas discusiones dominarán, y el proceso podría quedar paralizado”.
Las conversaciones sobre el futuro de Kioto quedaron trabadas cuando miembros actuales como Rusia, Canadá y Japón dijeron que no fijarán nuevas metas para las emisiones después de 2012 porque el acuerdo no establece límites para los tres contaminadores más grandes: Estados Unidos, que nunca lo ratificó, y los países en desarrollo China e India.
“No se puede conservar el impulso en un proceso político implementando decisiones viejas”, dijo la comisionada de la UE en materia de clima Connie Hedegaard en una entrevista. “Una hoja de ruta con un cronograma indicaría un significativo paso adelante”.
Los delegados que asistieron el año pasado a las conversaciones sobre el clima en Cancún, México, fijaron un objetivo de frenar el cambio climático hasta 2 grados Celsius (3.6 Fahrenheit) desde el siglo XIX. Las promesas hechas hasta ahora, que no son legalmente vinculantes, son insuficientes, según la Agencia Internacional de Energía.
“Con las políticas actuales, las temperaturas globales aumentarán 6 grados Celsius, lo cual tiene consecuencias catastróficas”, dijo el economista principal de la AIE Fatih Birol. “Si para 2017 no hay un inicio de una ola importante de inversiones nuevas y limpias, la puerta de los 2 grados se cerrará”.
Fuente: Bloomberg - Vanguardia
Es el momento de renovarte y de ahorrar energía.
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